Sídney: bienvenida a lo grande
Sin duda aquí la Nochevieja se celebra por todo lo alto, con uno de los espectáculos de fuegos artificiales más impresionantes del mundo, que tiene lugar sobre el Harbour Bridge, con la Ópera de testigo. Así que si quieres ser uno de los primeros en recibir al 2016, nada mejor que hacerlo con la fiesta pirotécnica de esta ciudad australiana. Te chivamos los puntos desde los que tendrás las mejores vistas: The Point, The Rocks, Mary Booth o desde la mismísima Opera House.

Londres: el ojo que todo lo ve
No es otro sino el emblemático London Eye, que será testigo de tus promesas de fin de año, así que nada de asegurar ir al gimnasio si no quieres decepcionarle. En la capital británica son las campanas del famosísimo Big Ben quienes marcan el comienzo de un nuevo año: sonarán doce veces, dando paso a un enorme castillo de fuegos artificiales con el río Tamesis como fondo. Te recomendamos que no llegues tarde, las zonas habilitadas se van cerrando cuando se considera que han rebasado el cupo de personas recomendable.

Nueva York: todas las miradas puestas en una única bola
Pero es que no es cualquier bola, sino la gran y espectacular bola de Times Square, que en el mismo momento en que empieza la medianoche inicia su descenso ante la ilusionante mirada de las miles de personas que se reúnen en este lugar de Manhattan. Dura apenas 60 segundos, pero una vez llega a su destino, una inmensa lluvia de confeti que se estima en una tonelada hace su aparición en la escena. Alegría, música y juegos artificiales completan una de las fiestas más famosas del mundo para celebrar el año nuevo.
Madrid: recuento de uvas
Risa nerviosa, atragantamientos y sobre todo mucha diversión es lo que se vive en Madrid con la llegada de un nuevo año. Nadie quiere quedarse sin comer ni una sola de las doce uvas que marca la tradición, aunque algunos las sustituyen por piezas de fruta como gajos de naranja o gominolas. Lo que todos tienen en común son las ganas de festejar por todo lo alto la llegada de un nuevo año, y por eso la mítica Puerta del Sol se llena de serpentina y confeti y se transforma en un lugar de fiesta colectiva. Esta juerga se prolongará seguramente hasta el amanecer y tendrá como colofón final un buen chocolate con churros. Además de esto ¡te contamos un secreto! Si quieres doble fiesta no te puedes perder la celebrada el penúltimo día del año. El 30 de diciembre tiene lugar una especie de simulacro en la misma Puerta del Sol donde se pone aprueba el reloj que marcará los tiempos para tomar las doce uvas. Es ahí donde en los últimos años se viene celebrando las conocidas como «Preuvas» con el objetivo de festejar por adelantado la llegada del nuevo año.

Edimburgo: una fiesta con nombre propio
Y es que la fiesta del Hogmanay supone la mayor celebración del invierno escocés. Dura cuatro días y revoluciona por completo a la ciudad. ¿Qué puedes esperar aquí? Pues hay de todo y para todos los gustos, desde conciertos a la luz de las velas, gente vestida con trajes de vikingos, danzas tradicionales a fuegos artificiales de los que quitan el aliento. Pero sin duda uno de los momentos más conocidos es el chapuzón que los más valientes se dan en el río Forth el primer día del año. ¿Te atreves a empezar el año bajo sus gélidas aguas?
Berlín: una fiesta en la puerta
Dicho así no parece lo más tentador del mundo, pero cuando estamos hablando de la puerta de Brandenburgo, la cosa cambia por completo. Millones de personas se congregan sobre la calle del 17 de junio para celebrar lo que allí se conoce como Sylvester, una fiesta que continúa durante toda la noche, amenizada por los shows, eventos en directo, conciertos de rock y de pop, puestos de comida y bebida y cómo no, un fascinante espectáculo de fuegos artificiales que añaden luz y color a una estampa del todo festiva.

Paris: recibir el año en la ‘ciudad de la luz’
Y es que si París brilla con luz propia en cualquier época en la entrada de un año nuevo lo hace aún más. Los Campos Elíseos es uno de los lugares más concurridos la última noche del año, allí desde media tarde los parisinos y turistas se unen para tomar champagne y su famoso vino caliente. Otro punto clave, y quizás más conocido, es cualquiera que permita observar a la Torre Eiffel, donde los fuegos artificiales iluminan la entrada del año nuevo.
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