La catedral anglicana de Dublín colecciona récords desde la cripta al campanario. Quizás ese sea el motivo por el que nadie quiere quedarse sin descubrirla.
Hay catedrales, como la anglicana Santísima Trinidad (Christ Church) de Dublín, que directamente te transportan en el tiempo. Entre otras cosas porque hay que viajar hasta el año 1028 para conocer sus orígenes, cuando Sitriuc, el rey nórdico de Dublín, fundó una iglesia vikinga creada con maderas. Pero no esperes ver aquí una caseta de tablillas porque fue destruida cuando Richard de Clare, conocido como Strongbow, conquistó Irlanda en 1171. Sin embargo, ya sabes lo que se dice: no hay mal que por bien no venga, y la reconstrucción con piedra así como las remodelaciones a lo largo de los siglos la han convertido en un templo divino. La última, en la década de 1870, gracias a la financiación del destilador de whisky Henry Roe, quien donó 230.000 libras (que equivaldrían a más de 30 millones de euros en la actualidad) para que el arquitecto George Edmund Street le diese el aspecto victoriano que hoy presenta. Y si nos damos una vuelta por ella coincidiremos en que la inversión ha valido y mucho la pena.
No creas que todo tiene un siglo de antigüedad en esta catedral, que se encuentra situada en la Plaza de Christchurch. Te darás cuenta nada más entrar en su nave central porque aunque no es la Torre de Pisa, si te fijas bien en su muro norte derecho, que pertenece al siglo XIII, verás un ligero desplazamiento debido al peso de la bóveda. Y no será lo único que te sorprenda en tu visita. La parte vital de la catedral es la capilla dedicada a St Laurence o´Toole, aunque sea sólo porque allí estaba recluido el corazón embalsamado de este arzobispo de Dublín canonizado en 1225 y robado en 2012. Otro de los relicarios que no puedes dejar de ver es el sepulcro de Strongbow y su hijo, al que según cuenta la leyenda, su padre mató con una espada por comportarse de manera cobarde en una batalla.

Pero si te pensabas que ya te habíamos desvelado todos sus misterios, estás muy equivocado, porque la lista de sorpresas no ha hecho más que empezar. En su sótano te espera un tesoro, y aunque estamos en tierra de vikingos, no se trata de ningún cofre con metales preciosos, aunque sí de reliquias antiquísimas porque su cripta, además de ser la más grande de Irlanda, se erige como la parte más antigua de Dublín, ya que data del siglo XII. Estatuas medievales, vajillas de plata, sarcófagos e incluso ratas y gatos. Al menos, uno de cada. Pero tranquilo, que son parte del mobiliario (al menos hoy en día) y tan preciados que hasta tienen apodo: Tom & Jerry. Debe ser que Jerry no era tan estimado por Tom porque fueron encontrados momificados en uno de los tubos del órgano, y al parecer, el gato entró persiguiendo al ratón y ambos quedaron sin escapatoria. Pero para curiosidad, su cafetería. Porque aquí no sólo se rinde culto al Dios de los cristianos, también a Hestia, diosa griega de la cocina. Ya en el siglo XVI y XVII la cripta de la iglesia fue utilizada como un mercado e incluso se convirtió en un templo del ocio donde tomar una copa de vino o de cerveza y charlar con los amigos en un entorno cuanto menos peculiar. Actualmente, sigue acogiendo numerosos eventos musicales y festivos, entre ellos, el TradFest, que ha tenido lugar en la catedral varios años.
Calma si tu agenda no te permite llegar a tiempo para disfrutar de alguno de estos eventos, porque siempre puedes pasar un rato ameno en el Catedral Café, donde te sirven un capuchino caliente para pasar mejor la humedad del ambiente irlandés o un tentempié para coger fuerzas, porque te harán falta si quieres hacer sonar sus famosas campanas, una oportunidad que te ofrece Christ Church. Decimos famosas porque si la cripta se lleva el récord de antigüedad en Dublín, su campanario se lo lleva en número de timbres: 19 campanas de hasta cuatro toneladas de peso que giran 360º con tonos diferentes. Hacerlas sonar melódicamente requiere técnica y además de maña, fuerza, pero si decides probarlo lo harás bajo la supervisión de expertos que han ganado por cinco años consecutivos la copa Lindoff, el concurso local de golpear campanas.
Y ahora un último apunte para seriéfilos empedernidos, porque si sois fans de la serie de HBO que narra la vida de Enrique VIII, ‘Los Tudor’, este templo os resultará familiar, ya que la catedral, la cripta y la sala capitular fueron algunos de los platós más utilizados para el rodaje de las escenas interiores.

Parece bastante evidente que cuanto más conoces Christ Church más cuesta encontrar un monumento en todo Dublín capaz de hacerle sombra, pero si no tuviéramos más remedio que decir uno, acabaríamos señalando inevitablemente a Saint Patrick. Y es que si Christ Church es la catedral más antigua de Dublín, Saint Patrick se nos presenta como la más grande de Irlanda, y está dedicada al santo patrón del país de los tréboles y la cerveza. Aunque creemos que sus dimensiones te facilitarán bastante el encontrarla, te damos la pista de que está situada en la calle Patrick’s Close, y como dato curioso, en su seno descansa Jonathan Swift, canónigo y escritor de ‘Los Viajes de Gulliver’.
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