De Montevideo a Punta del Este: un filete de ternera entre dos panes. Pero es mucho más: chivito uruguayo, el plato estrella en el país del mate y el asado.
Se denomina chivito uruguayo. Su nombre hace referencia a la carne (aunque de chivo no es); su apellido, a su procedencia. El chivito hace las delicias de los nativos de Uruguay, que presumen a viento y marea de él. Básicamente, el chivito es un sándwich de ternera, que puede pedirse para llevar o comerse “al plato”, y cuyos ingredientes principales son pan y ternera. Se le añade sal, mayonesa, lechuga, tomate, cebolla, bacon, huevo, aceituna, pimiento rojo, jamón cocido y mozarella… Las patatas fritas siempre lo acompañan.

Para hacer un buen chivito hay que poner la carne a la plancha, cortada muy fina. Se hace un sofrito con los pimientos, el bacon, y la cebolla rehogada. Se arma cual sándwich, untándole la mayonesa y añadiendo el resto de ingredientes. ¿El truco? Meterlo en el horno. Pero ojo, se debe colocar sin tapar y mantenerlo al fuego muy pocos minutos, con el hormo en modo de gratinado y a 180 grados de temperatura de cocción.
Uruguay, influencia gastronómica de Italia
Su receta no tiene demasiada ciencia, pero el chivito es el plato estrella de una gastronomía con mucha influencia de la comida italiana. Referentes que comienzan en cómo denominan a muchos de sus alimentos: ‘zucchini’ a los calabacines, ‘anana’ a la piña. Además, Uruguay se alimenta a base de pizzas, pasta y helados, como si fuera una ciudad más de Italia. La diferencia la marca la carne: como sus vecinos argentinos, la industria de la vaca es la más potente del país. Existen formas variadas de prepararla, pero los uruguayos son fieles –no hay semana que lo pasen por alto– a hacer barbacoas, más conocidas como asaderos. Compartir carne entre amigos, acompañada de cerveza Patricia, es uno de los tres placeres por los que se rige sus vidas. Los otros dos son ir al fútbol a animar al Nacional o al Peñarol, y tomar maté por la calle, con su termo a cuestas (el termo es lo que los diferencia de los argentinos). Con asaderos, fútbol y mate son felices.

Un lugar ideal para ir a comer en Montevideo es el Mercado del Puerto, que al estilo de los gastrobares europeos, ofrece comida típica. Antes se puede dar un paseo por la zona y ver el mítico Palacio Salwo; recorrer la Avenida 18 de julio, con la estatua del héroe Artigas; o acercarse hasta el museo Andes 1972, levantado en memoria a los que sufrieron el accidente aéreo en la Cordillera de los Andes y que inspiró la película ‘Viven’. Si es domingo, merece la pena darse un paseo por la feria de Tristán Narvaja y sus múltiples tenderetes de libros antiguos. Por la tarde, un buen plan es caminar por el Parque Rodó, frente al Paseo Marítimo, y terminar la noche yendo al teatro Solís, emblema de una ciudad que se presenta como apasionada de este arte.

Plato regional y cerveza uruguaya compartida
La Pasiva es una cadena recurrente que ofrece otras especialidades. En Punta Gorda, en Montevideo, el bar Los Francesitos, goza de muy buena fama. También en la capital, el bar Tinkal, cerca del Parque Rodó, es una buena opción. Para acompañarlo, aquí la cerveza no se pide por cañas, sino que directamente se vende de litro y se reparte entre los comensales. La Chivitería Marcos es otro clásico. Y los que quieran volver al origen y encontrar un local en el que sirvan chivitos de madrugada, el bar Arocena es famoso en el barrio de Carrasco por estar abierto las 24 horas.

Una turista en Punta del Este, el origen
La historia del chivito comenzó, probablemente, a finales de los años cuarenta del pasado siglo en Punta del Este, el paraíso veraniego de uruguayos y argentinos. Dicen que una mujer, seguramente argentina, entró al bar El Mejillón ubicado en esa zona turística, y uno de los pocos que quedaba abierto en una noche con hambre. La mujer preguntó si allí vendían sándwiches de carne de chivito.

El dueño, Antonio Carbonaro –curiosamente, de origen italiano– , le preparó un sándwich con un churrasco de carne de vaca entre pan y pan; le puso manteca y una feta de jamón. Había nacido el chivito. A que la carne no fuera de chivo, la señora no le puso pega. Pronto el nuevo plato se hizo famoso en el local, de ahí pasó a Montevideo y al resto del país. Al chivito se le añadió lechuga y tomate y la mantequilla se cambió por mayonesa. Pocas más modificaciones ha sufrido en este más de medio siglo. Cuando el chivito cruzó el río de la Plata fue cuando adquirió el apellido de ‘uruguayo’. En la actualidad, el chivito sigue triunfando. Los más innovadores los hacen vegetarianos o de otras carnes, mientras que los tradicionales puristas abogan por el de toda la vida.
Punta del Este se ha convertido en el sitio con más glamour de Uruguay, una zona de playas (balnearios) repleta de casas de veraneo de actores, cantantes y deportistas uruguayos y argentinos. Playa Mansa y playa Brava, que hacen honor a sus nombres, bañan la bahía de Maldonado, y en ellas se practican deportes como la vela. Es además la zona con más discotecas y locales de moda del país. También es muy recomendable Punta Ballena, donde sus acantilados dan la sensación de trasportarte el mismo Mediterráneo.